En un curso acerca de negociación aprendí un concepto muy útil en casi todo, es el concepto de anclaje, y supone la capacidad de dominar los mínimos y/o la agenda de una reunión. Hoy por hoy vivimos dominados por un anclaje político que nos arrastra a no poder imaginar un mundo sin recortes económicos, sin desmantelamiento del estado de bienestar, sin renunciar a lo fundamental, pero es esta la única salida o nos hemos empecinado en ella?
Últimamente se hacen muchos paralelismos, populistas, entre la economía pública y la economía privada, siguiendo un poco este paralelismo (espero que sin populismo), nuestras administraciones vienen de pedir créditos para irse de vacaciones y ahora se ha quedado sin empleo y se cuestiona si dejar de comprar el papel higiénico o el pan; no sería mejor salir a la calle con mil CVs y echarlos por todos lados?
Si quitamos los ojos del prismático ideológico de la tijera y abrimos un poco las miras, vemos que junto a la tijera hay también un pegamento. Algunos zarpazos de ese pegamento las ha dibujado Barroso por medio de la tasa Tobin, gravando las transacciones financieras internacionales con un doble fin, el de frenar movimientos especulativos y el de constituir un fondo europeo (que hoy por hoy estamos echando de menos), con un impuesto a la banca y control público para que el crédito fluya y que no inunde como años de burbuja.
El pegamento, juntitos, con esfuerzo coordinado para salir de la crisis, con medidas valientes que lleven a empoderar a los gobiernos (elegidos democráticamente para la defensa del interés popular) frente a los mercados y a quienes egoístamente los maneja. Con la valentía de restablecer el Impuesto al Patrimonio y de diseñar nuevas figuras impositivas que graven fortunas, por más que amenacen con la fuga de patrimonios.
De esta salimos entre todos, juntos, Alemania y Francia con Grecia y Portugal, asalariados con autónomos y miembros de consejos de administración; con un esfuerzo colectivo y progresivo, porque la rueda solo gira si es redonda.