lunes, 31 de diciembre de 2012

Balance de 2012… y lo que te rondaré morena.


Cuando quedan pocas horas de 2012, va tocando el repaso de lo que ha sido este año, los telediarios se llenan de espacios de lo mejor del deporte, lo mejor del año en la música o los momentos televisivos más divertidos, creo que si hacemos un repaso de la evolución nuestra psicología colectiva a lo largo de este año, nos hacemos conscientes de que cada vez nos vemos más pequeños y nuestro suelo se hace menos estable.

Es cierto que en los peores momentos colectivos surgen grandes ejemplos personales, sucedió, por ejemplo ante la catástrofe del Prestige en Galicia, ante la ineptitud y la incapacidad de los gobernantes, fue la propia ciudadanía quien se organizó para hacer lo que el gobierno podía y tenía medios para hacer, pero sencillamente no podía o no quería hacer. Algo parecido está sucediendo con nuestros servicios sociales y nuestra red de solidaridad, mientras este gobierno incapaz va destejiendo la red y ahogando a quien se encarga de ella, surgen movimientos pequeños en algunos casos, pero significativos en todos, heroicos que dan amparo y algo de estabilidad a quien menos tiene; muchos dicen que se cambia solidariedad por caridad, yo creo que vivimos ahora, lo que ya hemos vivido en el post Prestige, una reacción popular en un momento de emergencia social. Y es ahora, cuando me duele más que ninguna puñalada escuchar a mi amigo Víctor Omgbá llorar en la radio porque la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de A Coruña consideran que atender a cientos de miles de emigrantes que no tienen nada, como hace Equus Zebra, merece 0 euros para el próximo año.

No es cierto que el recorte se haga a bulto, sobre lo fácil y  no sobre lo prescindible, lo único cierto es que hemos puesto a los zorros a cuidar de las gallinas, quien tiene las herramientas para, por lo menos, desacelerar la destrucción de empleo y el desamparo de quien más necesita la intervención del Estado, son los mismos que nos han metido en un círculo vicioso de destrucción de lo público, cuanto más recortes más sufrimiento y peores datos económicos, que justifican nuevos recortes.
Asumo que este racionamiento es simple y cierto, y que estos razonamientos han caído en desuso, ahora lo que se lleva, la vanguardia política y económica, lleva a razonamientos del tipo: facilitar el despedido para acabar con el paro, privatizar la sanidad para garantizar la supervivencia de la sanidad pública, pagar tasas en la justicia para que exista más y mejor justicia, rebajar las cotizaciones sociales a cargo de las empresas y que no existan fondos en la Seguridad Social para las pagas de los pensionistas o desmantelar la ley de dependencia para que los dependientes estén mejor atendidos.

No estoy siendo pesimista, simplemente estoy recogiendo una percepción que creo colectiva, de una sinrazón que hiere tanto que ocupa la mayor parte de nuestras conversaciones y nuestras preocupaciones; y como no va a preocuparnos, la posibilidad de que nuestro futuro personal (el de cada uno individualmente considerado) sea peor es cada vez mayor y la protección en el caso de que eso suceda es cada vez menor. Nos vemos obligados a ahorrar por si nos quedamos en el paro, porque no sabemos cuanto nos quedará de prestación por desempleo, tenemos que ahorrar por si enfermamos porque no sabemos si el copago llegará al 100%, hay que ahorrar porque no sabemos si el próximo mes cobraremos y porque si no lo hacemos, además tendremos que pagar tasas para recuperar lo nuestro.

Es obvio que los recortes no van sobre los prescindible o sobre lo fácil, simplemente son pasos calculados para el desmantelamiento de lo público, de esa red que nos permite vivir con desahogo, que nos permite comprarnos un coche, irnos de vacaciones, reformar nuestra casa o hipotecarnos, porque todos estos gastos hasta hace nada eran normales o comunes, hoy soy una frivolidad, porque viviremos con la sensación de que hemos gastado en un viaje a Punta Cana lo que puede que necesitemos gastar en una operación de vesícula o en el pan de nuestros hijos porque ya no sabemos si el próximo mes seguiremos trabajando ni qué nos corresponderá si no es así.

Mientras tanto, los funcionarios no tienen paga extra, que no consumen en los comercios de su ciudad, que no ven motivos para contratar a nuevos empleados, porque nadie suelta un céntimo, ese céntimo, ese pequeño céntimo que mañana puede sacarnos de una situación peliaguda porque no podemos depender indefinidamente de la buena voluntad de nuestros vecinos, porque de cuestiones de importancia colectiva debería de existir gestión colectiva. 

lunes, 2 de julio de 2012

Yo digo rescate, tú dices tomate al 18%.


Parece que el crédito al sistema financiero en condiciones favorables y sin contrapartidas asoma la patita por debajo de la puerta.
Si es cierto que se trata de un crédito y no se exigen contrapartidas, cuando se adelanten las  medidas más duras previstas para el próximo año 2013 será una muestra de improvisación. Si no es un crédito blando y se plantean medidas macroeconómicas como parte del rescate, supondrá en la práctica pérdida de soberanía. En ambos casos, Mariano Rajoy vuelve a ser presa de su comunicación confusa y de un pasado reciente de oposición de patio de colegio.

Sea por necesidad (en el caso de rescate) o por gusto (en el caso de que no exista obligación con la UE y el FMI), lo que ya parece claro es que todos estamos preparando la taladradora para hace un agujerito más al cinturón que ya hemos apretado al máximo.

Sin posibilidad de reducir el gasto público, por la paralización de infraestructuras, la no reposición de funcionarios, el aumento de alumnos por aula en la escuela pública o medidas tan polémicas como el medicamentazo… al gobierno no le queda otra que meterle mano a los grandes ingresos para poder controlar un déficit que  se empecina en crecer y que seguirá creciendo mientras nuestra única apuesta sea la del decrecimiento de la actividad.

Parece que Guindos tiene en mente optar por una subida del IVA, esta puede ser la salida más cómoda, por un lado porque su capacidad recaudatoria es mayor que la de otros impuestos y porque su efecto es casi inmediato sobre la hacienda pública. Incluso se empieza a hablar de una la eliminación del tipo superreducido (4%), es una figura que no existe en muchos países europeos y en los que existe, suele estar por encima del Español (9% en Irlanda o 6,5% en Grecia), de modo que su justificación sería fácil, con la escusa de la homogeneización y convergencia con Europa.

¿Qué supone una subida del IVA en general? El hecho imponible del IVA es la compra de bienes y servicios por parte de consumidores finales, por lo que se grava el consumo final, por eso es regresivo - las rentas bajas tienen que destinar un mayor porcentaje de sus ingresos al consumo. Quien gana 1.000 euros al mes no puede permitirse el lujo de no consumir (ahorrar) si quiere llegar a fin de mes, mientras que las grandes rentas pueden elegir cuanto gasta y cuanto ahorra.

¿Qué supone una subida o eliminación del IVA superreducido? Un doble palo a las clases medias, ya que este tipo trata de introducir un matriz progresivo al impuesto. Al gravar menos los bienes de primerísima necesidad, se difumina el efecto que penaliza a las rentas bajas del que hablé antes.

¿Este sacrificio serviría para algo? Para tanto como darle un gelocatil a un enfermo grave que esté en la UVI, superficialmente y por un tiempo corto si, ¿a la larga? para nada, no va a la raíz del problema, estamos en una crisis estructural, de modelo productivo que no, o por lo menos no sólo, se puede enfrentar con medidas parciales y coyunturales. Los ingresos crecerían al principio, pero la actividad económica a medio plazo se resentiría, a menor consumo menores bases a las que aplicar el IVA y, por lo tanto, menos ingresos públicos. Seremos más pobres para nada.

Mientras, casi todos los servicios bancarios y la iglesia están exentos de IVA, las grandes fortunas tienen su dinero en paraísos fiscales con seguro de confidencialidad allí y jugosas amnistías fiscales aquí, nos preparamos para otra vuelta de tuerca de este juego absurdo.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Asomar la cabeza

Los periódicos, la radio, la televisión… Todas las noticias que leemos o escuchamos últimamente pintan  de un color gris casi negro. Parece no haber otras noticias que más desempleados, cierre de empresas, caídas del IBEX o nuevos máximos históricos de  la (ya casi familia nuestra) prima de riesgo.

¿De verdad que en España o en el resto mundo solo hay noticias malas?
¿No sería mejor empezar el día con cosas buenas?

Quízás estamos sumergidos en una espiral de negatividad y pueda parecer que no hay ningún tipo de salida, que nadie se pone de acuerdo para hacer “algo” o que no se sabe cual es la solución. ¡Demasiado pesimismo tan temprano!
En estos tiempos que nos toca vivir, la información económica y financiera que llega a nuestras manos esta sesgada y condicionada. Hoy parece que la senda de la austeridad y del adelgazamiento de lo público es el único camino para salir de esta maldita crisis. Esta línea de pensamiento (clásico) que sostiene que las intervenciones del Estado en la economía deberías ser mínimas. La teoría clásica fue la única relevante hasta que John Maynard Keynes escribió su Teoría general del empleo, el interés y el dinero en 1936.

Keynes fue capaz de elaborar una teoría en la que el papel del Estado pasa a ser importante. Partiendo de la base de que la economía es cíclica y que a períodos expansivos (de crecimiento del PIB y por tanto de la economía) siguen períodos recesivos (de crisis), se establece que el papel del Estado debería de hacer que los ciclos fueran lo menos pronunciados posibles, de modo que, se “anime” el consumo en época recesiva y se evite que se “recaliente” la actividad en épocas expansivas.

Si asomamos la cabeza por la ventana, los colores grises y negros a los que nos hemos acostumbrado cambian, EL MUNDO CRECE, lo que puede ser una buena señal de que las cosas no están tan mal ahí fuera. Según está previsto, EE.UU crecerá un 1,7% de su PIB, los países que conforman América Latina lo harán en un 4,5, los países EAGLE un 6,7% y la zona de Asia-Pacífico un 5,7%… ¿Qué pasa en Europa y en España? ¿Estamos en un periodo recesivo?
Aunque en los últimos meses si que han habido algunos avances para resolver la crisis europea, faltan pasos muy importantes por dar. En Europa sigue haciendo falta una hoja de ruta clara para poder salir de la crisis, y es que no todo tendría que haber sido el reducir la deuda de los países, que no deja de ser algo muy importante y fundamental para salir del “pozo”, pero no hace que se reactive el consumo.

Si seguimos la hoja de ruta de Keynes, no es el momento de la anorexia pública. Según su teoría sobre la demanda agregada,  la renta de un país (es decir, su PIB), está formado por Consumo, Inversión y el sector exterior. De estos factores, el que puede funcionar como motor es el consumo, ya que la Inversión productiva se realiza únicamente en entornos en los que la demanda interna es fuerte. Solo en un entorno en el que la demanda de bienes y servicios interna es fuerte existen incentivos para ser eficiente, y por tanto, competitivo en el mundo.

Es totalmente verdad que los déficits actuales están ayudando a la economía. Los déficits aquí y en otras grandes economías, incluso, salvaron el mundo de una recesión mucho más profunda. La perspectiva a largo plazo es preocupante, pero no exactamente catastrófica si se combina con una agenda de estímulos económicos.

Así las cosas, a día hoy, cuando el consumo de las familias y la inversión productiva caen a plomo, es más necesario que nunca que sea el Estado quien sostenga la Demanda agregada, por medio del consumo y la inversión. Esto es lo que  Europa empieza a comprender; por fin asoma la cabeza por la ventana para ver qué pasa ahí fuera.

Hoy ya se habla de destinar más recursos al Banco Europeo de Inversiones (BEI), crear un fondo para financiar inversiones en infraestructuras y obra civil y mejorar la eficiencia en el uso de los fondos estructurales de la unión. Quizás todo esto plasmado en una hoja de ruta, detallada y presupuestada engrase los engranajes de nuestra economía y vuelvan a dar credibilidad al sistema financiero, porque si no producimos, no acabamos con las deudas.

Quizás hoy sea el día para empezar a pensar que algo ha cambiado, y que este puede ser el principio del fin de una crisis que hizo replantearse al viejo continente muchas teorías económicas.

Un post de @yeraydz y @Ton_pachon.

miércoles, 25 de abril de 2012

No a la revolución

Si mi madre me viera escribiendo NO A LA REVOLUCIÓN le da un p’allá. Yo siempre he sido muy de revoluciones, he estado en las manifestaciones contra la guerra de Iraq, el Prestige, a favor de la enseñanza pública, huelgas generales por decretazos laborales, he dado la vara todo y más en Juntas de Facultad y el Claustro Universitario. Pero en esta revolución no me busquéis, para esta no estoy. No estoy en esta revolución económica, social y ética que estamos viviendo, eso sí todo muy revestido de marketing casposo y verborrea pedante que se resume, como los mandamientos, en dos: - “Lo hacemos porque no nos queda otra” y – “La culpa es de Zapatero”.

Estamos viviendo una revolución económica, porque la economía ha dejado de ser un instrumento, se nos ha convertido en un fin en si mismo. Hasta donde sabíamos, el fin de los impuestos, por ejemplo, era financiar servicios públicos, hoy son los servicios públicos quienes doblan la rodilla para no imponer nuevas tasas a los poderosos. Hasta donde conocíamos, el Estado era un agente económico que procuraba generar dinámicas y oportunidades para el crecimiento, hoy se diseñan presupuestos públicos faltos de toda estrategia como país, que no apuestan por nada, que no sirven para nada y que no benefician a nadie, que el único mensaje deslizan es “sálvese quien pueda”.

Estamos viviendo una revolución social porque se nos dice que nuestras ambiciones de bienestar son ilegítimas e inasumibles, no nos podemos seguir permitiendo nada que no se pueda autofinanciar (sanidad y educación incluidos), por lo que el Estado que se pretende será un agente privado más compitiendo con otros agentes (empresas). Porque cuando en 1986 Ernest Lluch diseña el sistema sanitario lo hace considerando la sanidad un derecho de todos y para todos, y hoy sin ningún motivo (ni siquiera el económico o organizativo) se dispone un copago indecente y una exclusión de la atención médica a los inmigrantes que es inhumana por ser xenófoba y es temeraria por impedir un seguimiento continuo de sus historiales.
Estamos viviendo una revolución social porque se nos dice que nuestras vidas deben de ser marcadas definitivamente según el barrio y la familia en la que nazcas, no nos podemos seguir permitiendo la igualdad de oportunidades, no nos podemos permitir una sociedad culta y preparada, lo único que nos podemos permitir como sociedad es que la cultura y la educación vuelva a la mano de la clase alta y el clero, como en la edad media.
Estamos viviendo una revolución social porque los servicios sociales han dejado paso a la caridad, sólo en esa concepción de las cosas se entienden campañas como la que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Santiago de Compostela, de donación de pañales, implantando así un modelo de caridad, donde debería de haber una red social potente sustentando y dando oportunidades a quien las necesita.

Estamos viviendo una revolución ética porque el porqué de las cosas ha pasado a un segundo plano, se ha cambiado la reflexión por el slogan, así, cuando alguien coarta la libertad una mujer sobre su propia maternidad, parafrasea a Manuel Azaña, cuando alguien privatiza la sanidad se envuelve en la bandera de la justicia social y cuando uno incrementa las tasas universitarias apela al espíritu de esfuerzo.
Estamos viviendo una revolución ética porque para conseguir 2.500 millones de euros nos arrodillamos ante estafadores pidiéndoles clemencia y caridad, porque una promesa electoral no garantiza nada, porque la cooperación internacional al desarrollo ha pasado del segundo plano a desaparecer del mapa, porque se permite la especulación sobre el mercado de alimentos cuando medio mundo se muere de hambre y porque cada día nos enseñan a ser más insensibles frente a la carestía que nos rodea.

Hoy cuando se nos dice que las cosas sólo se pueden hacer de una manera, reivindico la política y la ideología, porque son las únicas armas de aquellos que no podemos especular en los mercados, de aquellos que no recibimos reverencias de otros ni besos en anillos, de aquellos que no acumulamos capitales y bastante tenemos con ir tirando, de aquellos que no tenemos más armas para mirar al futuro con la esperanza y el propio esfuerzo; esta es mi revolución.

martes, 10 de abril de 2012

La progresividad del gasto público

Entre los principios clásicos e indiscutibles de las haciendas públicas está la progresividad de la recaudación, entendida como la aportación más que proporcional a la hacienda pública a medida que crece la capacidad adquisitiva del contribuyente. Este es precisamente un caballo de batalla de la izquierda y un logro de las sociedades modernas.

Últimamente se está estableciendo un debate sobre la progresividad en el gasto público, haciendo pensar que el Estado deberá proveer servicios públicos gratuitos únicamente a las clases más desfavorecidas, confundiendo así progresividad y redistribución (que se entiende como la capacidad del gasto público de generar dinámicas que permitan salidas a la exclusión, e igualdad de oportunidades). Este debate lo está poniendo encima de la mesa la derecha, curioso, ¿verdad?

Vamos comprar la moto neocon y suponer que no nos podemos permitir sanidad y educación a cargo de la caja pública (que no es así), y a asumir el uso excesivo y caprichoso de los servicios públicos (que tampoco), ¿sería efectivo, útil y válido el repago sanitario y educativo para las rentas altas?

Lo más evidente es que la capacidad recaudatoria es muy limitada para las figuras tributarias dirigidas únicamente a las capas más altas. Para tener efectos significativos sobre la recaudación, cabrían dos posibilidades:
1- generalizar el copago a las clases medias, por lo que dejaría de ser a las grandes rentas,
2- aumentar la cuantía del copago, con lo que se excluye del sistema a las rentas más altas que podrían ver como la alternativa privada les es más barata y exclusiva que la pública. La máxima de la caverna de que: “los ricos pagan el colegio y los hospitales de los pobres” se haría cierta.

La mejora de la eficiencia que provenga del copago vendría de la mano de un “uso racional de los servicios”, es decir, que suponemos que uno va al médico porque se aburre en casa; aunque así fuera, yo al menos, prefiero 5 minutos más en la sala de espera, que un enfermo de cáncer sin diagnosticar por no pagar los X € que cueste la consulta y las pruebas. Y hablar de eficiencia y de malgasto en educación con las tasas de fracaso escolar que tenemos, es un verdadero insulto.

Además se está obviando el hecho que una sociedad más sana y con mayores niveles de educación es por definición mejor, pero es que además es económicamente mejor, los niveles de competencia y trabajo cooperativo que generan la igualdad de oportunidades que fomenta la educación y los obvios beneficios de una sociedad sana, suponen una mejora de la productividad y lo que, en economía, se llaman externalidades positivas; cada euro “gastado” en sanidad y educación, por lo tanto es, devuelto en actividad económica multiplicado por 2, por 3 o por 100.

Puestos a copagar, podríamos empezar por otros servicios públicos: por las autovías, por el servicio de recogida de basuras, por el uso de los parques o por el alumbrado público (la tecnología la podemos copiar de las velitas de las iglesias), pero nada de eso aseguraría que ninguno de esos servicios mejorara o fuera más sostenible en el tiempo, ya que, por definición los ingresos públicos provengan de donde provengan (precios públicos, tasas, impuestos…) no están afectados a ningún gasto, es decir, el ingreso es independiente del gasto al que se destina, lo recaudado se lleva a una caja común de la que las salidas de dinero también son comunes.

No es por eficacia, ni por eficiencia, ni por sostenibilidad del Estado de bienestar, es política, es manera de entender las cosas, es por qué y a quien se defiende, es la manera de entender la sociedad.

domingo, 1 de abril de 2012

Mientras lo fácil venza a lo útil

Dijo Franz Kafka que: “A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar”, los españoles nos creíamos llegados a ese punto para nuestro bienestar, nunca creímos que nadie pudiera poner en duda la permanencia y la utilidad, tanto económica como social, de un modelo público que garantizara el libre acceso a la educación, a la sanidad y a la cobertura social por todos los ciudadanos.

En este sentido, y como ya mucho se ha comentado, el recorte del gasto público en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este 2012 es bestial, por citar algunos casos, el presupuesto del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se rebaja un 13,7% o el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en un 21,2%. Entrando un poco más en detalle, la Agencia Española para Cooperación Internacional para el Desarrollo cuenta con un 71,2% menos y la aportación Estatal a la Dependencia simplemente desaparece.

Lo cierto es que España había emprendido un rumbo estratégico como país, un fuerte estado de bienestar con 3 pilares sólidos (educación, sanidad y dependencia) y una economía competitiva, que tratara de desprenderse de la dependencia del ladrillo y se base en sectores de alto valor añadido, en el que hemos alcanzado una posición relevante a nivel internacional (energía limpia o tecnología del transporte). La presentación de los PGE 2012 suponen un cambio de rumbo a ningún lugar, en datos: el Centro para el Desarrollo de la Tecnología Industria (CDTI), clave para el cambio de modelo productivo, tendrá un presupuesto reducido en un 82%, y los fondos destinados a políticas activas de empleo caen un 15,6%. Esto es demoledor, dado que las políticas públicas de empleo son precisamente las que permiten el reciclaje y la continua formación de los desempleados, de modo que el gobierno está cerrando las puertas de la recolocación a los cientos de miles de desempleados que se generarán por la reforma laboral.

Lo fácil, es poner en manos de los emprendedores la responsabilidad de la generación de empleo frente a unos presupuestos que juegan a contracorriente. Lo útil es generar un marco en el que se analicen las deficiencias de nuestra economía y como librarnos de ellas para recuperar la senda del crecimiento.

Lo fácil es reducir los fondos para el desarrollo rural en un 85,9% y preguntarnos sorprendidos a qué se debe la pérdida de competitividad de nuestro sector primario y la pérdida de población de nuestros pueblos. Lo útil es apostar por la creación de valor añadido en el tejido rural.

Lo fácil es non dedicar ni un solo euro al Fondo de integración de inmigrantes y quejarse de su falta de integración. Lo útil es trabajar en la integración social, laboral y cultural de los inmigrantes.

Lo fácil es repetir el mantra de: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” en lugar de cumplir con el principio fundamental de las haciendas clásicas y modernas, el principio de suficiencia, por el que los instrumentos de financiación pública deberían de garantizar la posibilidad de sufragar los gastos generados por la misma. Lo útil es buscar un equilibrio presupuestario que no ponga en jaque nuestro bienestar colectivo.

Lo fácil es decretar unas vacaciones fiscales para los capitales ocultos. Lo útil es equipar al servicio de la inspección de Hacienda, dotándola de los medios técnicos y humanos suficientes, en este sentido, en 2010 la Agencia Tributaria fue capaz de recuperar más de 10.000 millones de euros (un 1% del PIB), mientras que con la amnistía se pretende recaudar 2.500 millones.

Esta amnistía fiscal, es un mecanismo muy sencillo, si alguno de vosotros tiene un dinerillo por las Islas Caimán, Mónaco o debajo del colchón, únicamente aflorándolo, pagará el 10% del total a hacienda. En circunstancias normales, estas “Ganancias patrimoniales no justificadas” en el IRPF tributarían al 51% como máximo y no tendrían posibilidad de ser compensadas con pérdidas, a lo que habría que sumar los intereses de demora y las sanciones que correspondan.

Pero lo que es simplemente bestial es que si uno comete el error de declarar sus ingresos cuando los genera, y no los esconde, puede pagar, sobre un 15%, 20% o 30% de, por ejemplo, su nómina y más del 20% si sus ingresos proceden de dividendos, rendimientos de cuentas bancarias o venta de su patrimonio. Cada uno que saque sus conclusiones, el tramposo y el estafador a pagar un 10%, todos los demás, el doble o más.

En cuanto a las medidas tomadas en el Impuesto de Sociedades, son muy limitadas, por referirse, a fusiones y adquisiciones de empresas, los gastos financieros que superen el 30% del resultado del ejercicio (aunque se podrán rescatar posteriormente) y se reducen las deducciones a las actividades de I+D en determinadas circunstancias, sí, el apoyo fiscal a la Innovación y Desarrollo se reduce.

Había alternativas más allá de las medidas tomadas y de una subida del IVA? Pues sin la posibilidad de incrementar el IRPF a las clases medias por la medida ya tomada, cabría esperar mayor valentía, recuperar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, casi vaciado por las Comunidades Autónomas en un claro ejemplo de los perjuicios de la competencia fiscal; se podría haber remodelado el Impuesto al Patrimonio, podría estudiarse la tributación de entidades como las SICAV o Sociedades pantalla para generar ficciones sobre patrimonios particulares, y sobre todo, podría haberse implementado un plan serio de refuerzo de la inspección.

Mientras lo fácil venza a lo útil, el marketing lo hará sobre la razón.

domingo, 4 de marzo de 2012

La generación mejor formada de nuestro país


El rigor de la teoría económica liberal establece que la no intervención pública en una materia económica genera la situación más eficiente. Para el mercado laboral, por ejemplo, según la tesis liberal llevada al extremo, deberíamos eliminar el salario mínimo, las indemnizaciones por despido y la cobertura del paro. Según esa teoría, esa sería la mejor herramienta para el paro 0, ya que toda injerencia pública supone un menor nivel de contratación a precios (salarios) demasiado altos.

En la teoría, un panorama como el que he dicho, llevaría a una altísima conflictividad social y a una respuesta por parte de los trabajadores, y si dicha situación se diera sobre sólo un determinado grupo de trabajadores? Pues parece que todo invita a tomar la calle.

Pero aun hay un rinconcito en España, desde tiempos inmemoriales, en el que el Estatuto de los trabajadores es papel mojado y a estas alturas ya todos tenemos asumido que debe de ser así, es el mundo del becario.

Repasemos, un becario no tiene: derecho a paro, salario mínimo, derecho a baja, vacaciones, ni  indemnización por despido y vive con la posibilidad de ser despedido de un día para otro sin más explicación que “mira chaval, mejor, a partir de mañana… ya no vengas”. Esta es la manera que ha encontrado nuestro país para tratar a “la generación mejor preparada de la historia” con personas que han invertido más de veinte años en prepararse y en las que el Estado ha invertido miles de euros en formación.

La conflictividad social que pudiéramos esperar se ha cambiado por autoasunción de un papel que se ha asumido como verdad absoluta, esto hace que Licenciados con Máster crucen los dedos por ser elegidos en becas de 0 euros la hora, en trabajos de fotocopiero o lleva papeles. De verdad socialmente es deseable esta situación? De verdad para esto nuestros padres se sacrificaron para que sus hijos fueran a la Universidad y formaran parte de la “generación mejor formada de nuestro país”?

Si los derechos y la intervención pública no existen para los jóvenes en España cabría suponer que serían estos los que inundaran el mercado laboral. Oh sorpresa!, el paro juvenil ronda el 50% en España y licenciados tienen que esperar años para conseguir su primer empleo, o su primera llamada para una entrevista.

Dos conclusiones:

-          Menor regulación laboral no conduce a más eficiencia ni menos paro.

-          Alguien en algún momento deberá asumir que esta no es manera de tratar a la “generación mejor formada de nuestro país”, simplemente porque la situación no es ética, no es justa y no es socialmente rentable.

jueves, 23 de febrero de 2012

El equilibrio y lo normal

http://www.youtube.com/watch?v=Rv-MFKstFis

En el amor, en el arte, en las relaciones personales… en la economía, la búsqueda de un equilibrio es fundamental, no es necesario que el equilibrio sea estable, ni justo, ni  duradero, ni sostenible. De todos modos, es muy deseable que el equilibrio en el arte, en el amor, en las relaciones personales, pero también en economía sea estable, justo, duradero y sostenible.



 El equilibrio entre oferta y demanda establece el precio de bienes y servicios, el equilibrio competitivo/colaborativo llevó a Nash a ganar el Nobel de economía por su teoría de juegos y el equilibrio entre patronal y sindicatos define las relaciones de convivencia en los países modernos. La realidad es poliédrica, tiene mil caras y por eso nada es normal y nada es raro.



Y es ahí donde estamos, en qué significa la palabra normal. Vale, que a uno le tasaran su piso por el 120% de su valor para pagarse los muebles y, de paso, irse de vacaciones a cuenta de la hipoteca no era normal, en eso estamos de acuerdo. Pero cuál es el relato que nos están intentando fabricar sobre lo normal? Bajo qué condiciones nos lo están colando?



La operación es como sigue: Acto1 ilusionismo político, Acto2 ataque al autoestima y Acto3 el miedo para la destrucción masiva

-          Acto1: Os acordáis del mismísimo Sarkozy pretendiendo refundar el capitalismo? De aquello solo queda a flote la tasa Tobin (impuesto sobre las transacciones financieras internacionales), aunque no se nos cuente cómo ni para qué, solo se repite como un mantra hueco. Los cimientos del sistema capitalista están intactos, impuesta la desregulación absoluta y con la red del dinero público como sustento a negocios bancarios ruinosos.

-          Acto2: Desde hace un tiempo, parece que nada de lo que tenemos, nada de lo que construimos, nada por lo que luchamos, sirve. Nuestro sistema laboral es demasiado rígido (cuando lo que da es seguridad a quien trabaja), nuestro estado es demasiado grande (cuando su tamaño de participación en % del PIB es inferior al de muchos países europeos), la deuda pública es pecado y nuestros derechos son privilegios.

-          Acto3: O ofrecemos sacrificios a los altares de los mercados o el mundo dejará de ser redondo y de girar, y el cielo se nos vendrá encima. Esos sacrificios vienen significando una menor seguridad para el trabajador y menos derechos civiles sin que esto se traduzca en más justicia social ni más oportunidades para los empresarios. Sólo en este sentido, lo mejor es que el profesor de matemáticas dé clase de latín y el de francés de tecnología, quien enferma lo paga y si no puede, que se vaya a cáritas, flexibilizar el despido es la mejor lucha contra el paro o los políticos no tienen que cumplir en el gobierno lo que prometen en campaña.



La economía es cíclica, volveremos a crecer, a producir, a consumir y a gastar, volverá el equilibrio, lo que nos jugamos es, para quién será normal el nuevo equilibrio?

miércoles, 4 de enero de 2012

A quien le aprieta el cinturón?

A riesgo de poder quedarme desactualizado en un par de días, en diez minutos o en segundos por lo “transitorio” de las medidas, intentaré dar un repaso a las medidas tomadas por el gobierno de España en el último de Consejo de Ministros. No entraré en la forma de la cuestión y su posible inconstitucionalidad, pero si que creo que es importante analizar si existen medios para poder escaparnos de ella y si de verdad no nos quedaba más remedio como país que tomar estas medidas.

Quizá la medida más sonada ha sido la creación de un impuesto complementario para la base liquidable general del IRPF en los años 2012 y 2013. ¿a quién afecta esta medida? A todos aquellos que recibimos rentas que provienen de:
-          Rendimientos del trabajo personal: Esto es, los que trabajan por cuenta ajena, quienes reciben pensiones o prestaciones por desempleo…
-          Rendimientos de las actividades económicas: Esto es, lo que se percibe por trabajar por cuenta propia, para los autónomos.
-          Rendimientos del capital inmobiliario: Lo que se obtiene, principalmente, por el alquiler de inmuebles.

Así que si eres trabajador por cuenta ajena, por cuenta propia, pensionista o si alquilas un piso, vas a pagar más por ello, dependiendo de tu renta entre un 0,75% y un 7% más.  ¿Cómo lo vamos a notar? Pues por  medio de una subida en las retenciones si trabajas por cuenta ajena o eres pensionista o parado, o en las declaraciones periódicas si eres autónomo, de modo que a partir de febrero de 2012, cobraremos menos mes a mes.

Ojo al dato, la pensión mínima en España ronda los 600 euros, con la subida decretada del 1%, se quedaría en 606, al aplicarle este 0,75% extra de la medida que estamos comentando, se nos queda en 601,45€ de subida neta, esto es, algo menos del 0,25%. Y la mitad de los jubilados no tendrán tanta suerte y su poder adquisitivo en 2012 caerá, por lo que el efecto combinado de te subo la pensión por un lado y los impuestos por el otro hará que pierdan dinero, mientras que la congelación de sus pagas hizo que ni ganaran ni perdieran.

Por otro lado, se establece un nuevo impuesto adicional en la Base Liquidable del Ahorro, por lo que lo obtenido en ganancias de ventas, rendimientos de cuentas bancarias y dividendos, también tendrá un sobre impuesto, de entre el 2% y el 6%, dependiendo de la cantidad que obtengas por estos conceptos. Así que si usted es de esos afortunados que, con la que esta cayendo, le da para ser un pequeño ahorrador, enhorabuena, también será penalizado.

Como complemento, para incrementar la recaudación, se instala un nuevo incremento en el IBI, para todos aquellos que tienen un piso, o para aquellos que están de alquiler y a los que su casero se lo repercuten.

Este esfuerzo se hace por y para el ahorro público, pero también, para recuperar la Deducción por Vivienda Habitual para todas las rentas (por lo que si el hombre más rico de España decide mudarse a una mansión un poquito más lujosa, gozará de una deducción, que en parte se pagará por medio del incremento impositivo que se practica a parado y jubilados); el gobierno de Zapatero había limitado esa deducción a personas que ganaban menos de 24.000,00 €. Mientras tanto, se retira la Renta Básica de la emancipación, se limitan subvenciones y préstamos por 600 millones a I+D+I y no habrá nuevos beneficiarios de la Ley de Dependencia en 2013. ¿No te recuerda a algo este modelo de más ladrillo y menos investigación? ¿Qué fue de aquello de agilizar el mercado de alquiler? ¿Los pilares del Estado de Bienestar son de hormigón o de arcilla?

Como asesor fiscal, te recomiendo, que, si no lo ha hecho ya, utilices una Sociedad pantalla para poner a resguardo tus bienes o que inviertas en una SICAV, para ellos no hay novedades ni medidas transitorias para apretarse el cinturón. Si tu situación patrimonial no te permite planificaciones fiscales y otras florituras, estamos jodidos.

Quizá podría haberse optado por remodelar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones para incrementar su potencia recaudadora (y acabar con un par de detalles técnicos que producen ineficiencias), aumentar la Imputación de Renta Inmobiliaria, o sea, lo que se paga por tener un piso vacío, hacer del Impuesto Sobre Vehículos de Tracción Mecánica un impuesto que penalice la contaminación, instaurar impuestos verdes, reestablecer un IVA especial para productos de lujo, establecer una imposición que penalice los pisos vacíos de larga duración…

Dicho esto, no creo que sea cierto que no quedara otra alternativa, no creo que sea cierto que sea útil para salir adelante, sino para ponerle un parche a la burbuja, no es cierto que los jubilados recuperen poder adquisitivo, no es cierto que sea progresivo porque deja fuera a las grandes fortunas y no es cierto que genere confianza, empleo o que vaya a servir para estimular nada.