jueves, 14 de agosto de 2014

Empleos de papel, recuperación de cartón

Como ya he dicho en otro post, el nombre del blog se debe a la cita de Keynes: “las estadísticas para los políticos son como las farolas para los borrachos, les sirven para apoyarse, no para iluminarse”.

Tal vez, en el futuro colocarán la fotografía de Mariano Rajoy junto a esta cita, ¿su mérito? apoyarse en las cifras del paro sin iluminarse en las causas que la provocan, de las que también hay evidencia estadística.

Para comenzar, deberíamos empezar por plantearnos la vigencia de unas estadísticas clásicas para una economía que ha cambiado y mucho en los últimos años. Me explico, no son comparables las cifras de empleo de hoy con las que teníamos cuando un contrato significaba trabajo estable e indemnización por despido.

Hoy, fijarse únicamente en el dato del paro es sacar una foto en blanco y negro con una cámara de carrete, sólo analizando la temporalidad, el número de horas trabajadas, la evolución de la tasa de actividad, el número de afiliados a la seguridad social y la estacionalidad tenemos un reflejo más o menos claro de la evolución y las causas de la bajada del paro.

Entonces, ¿qué realidad no ilumina la farola de Rajoy? Unos ejemplos:


-          Minijobs de horas: la última EPA refleja que en un trimestre el número medio de horas trabajadas ha caído de 35,5 a 35 horas semanales, siendo la jornada laboral de 40. Para la estadística que le gusta a Rajoy cuentan más dos trabajos de 3 horas semanales que uno de 40 horas. Algo por lo que brindar?
-          Maletas: en esto si que somos líderes europeos en jóvenes que abandonan el país para que alguien les deje demostrar lo que son capaces de hacer, más de 34 mil españoles en edad de trabajar han dejado España en 2013. Esto significa una caída en la misma cifra del paro, por un motivo que no es el de encontrar empleo sino la obligación de escapar para poder trabajar. Algo por lo que brindar? 
-          Crecimiento de autónomos: el número de personas que trabajan por cuenta ajena no deja de caer, mientras los autónomos crecen EPA tras EPA. Puede creerse que el espíritu emprendedor esté detrás de este hecho, pero, al menos en una parte importante existen dos factores a tener en cuenta: los autónomos de resistencia (mayores de 65 años incapaces de alcanzar una jubilación digna y de traspasar su negocio para complementarla) y los falsos autónomos (el último escalón de la precariedad, en lugar de ser contratado por una empresa, ésta te obliga a darte de alta como autónomo para no tener ningún derecho laboral como vacaciones, salario mínimo, indemnización por despido…). Algo por lo que brindar?
-          Temporalidad: Más del 90% de los contratos que se firman hoy en España son temporales, esto significa que sólo un 10% de las personas que consiguen un puesto de trabajo pueden pensar y planificar un horizonte temporal de más de un par de años, por aquello de tener una familia, una casa y otras cosas que uno podía hacer cuando encontraba un empleo. Algo por lo que brindar?
-          Inestabilidad: Supongamos que eres uno de esos 10 de cada 100 a los que la fortuna premia con un contrato fijo, puedes entonces planificar tu vida con tranquilidad? Pues parece que no, la reforma laboral firmada por el PP en 2012 (sin ningún tipo de consenso) rebaja la indemnización por despido desvirtuándola, por lo que la epidemia de la desconfianza en el futuro corre de casa en casa. 

Hoy parece utópico, pero deberíamos de diseñar un mercado de trabajo digno, ¿esto que es? uno que permita comer todos los días del mes, planificar gastos más allá de los próximos meses, no vivir con la amenaza constante de tener que marcharte a un país extraño para ganarte la vida o poder desarrollarte profesionalmente. Todo lo demás es contar papeles y brindar por ellos.

viernes, 4 de julio de 2014

De la liberación fiscal a la esclavitud social

El think tank Civismo ha declarado el 3 de julio como día de la liberación fiscal, suponen que justo hasta ese día cada uno de los trabajadores españoles trabajamos esclavizados por la tiranía de un Estado opresor que se cuela en nuestras cocinas cada noche para quitarnos el pan y la sal. Sólo a partir del 3 de julio el contador se pone a cero y nuestro esfuerzo se ve recompensado.

Frente a esta visión de los impuestos como una carga para aquellos que hacen bien las cosas, nos situamos aquellos que creemos que el papel fundamental de los Estados es el de actuar como nivelador social y generador de oportunidades, los que pensamos que la intervención pública no debe limitarse a legislar (por cierto, a diferencia de los think tank, legislar mercados y la liberar las conciencias), si no que debe cambiar realidades.

Vamos a darle una vuelta a esto de la opresión fiscal, vamos a reconocernos como colectivo primero y a pensar individualmente después. La derecha tiende a pensar que la mejora social es resultado de la suma de los esfuerzos individuales de cada uno de los miembros que la integran, por lo que los impuestos castigan a quien obtiene rendimientos de su esfuerzo y el gasto público sirve para premiar al vago.
Sin embargo, el razonamiento que nos mueve a las personas de izquierda es el contrario, vemos la sociedad como un mar, de modo que la mejora de las condiciones colectivas, las mejoras sociales conducen a su vez a mejoras individuales, como las subidas de las mareas. De ahí la existencia de un sistema de recaudación colectiva (cada uno en función de su capacidad) que pueda servir para que el proyecto común tenga sentido, para ese desarrollo común que nos atienda (a cada uno en función de sus necesidades).

Es en esta lógica del individualista, en la que hoy se nos dice que no hay para la Ley de la dependencia, sanidad universal, para que las pensiones crezcan al ritmo del coste de la vida o para los profesores de nuestros hijos pero la “recuperación” permite bajar impuestos a grandes fortunas o la seguridad social a las empresas del IBEX.

Siendo egoístas, al fin y al cabo, esos impuestos que nos oprimen son los que permiten a alguien de familia humilde desarrollar su talento y crear en un garaje el embrión de la marca de equipos informáticos y móviles de moda, los que permiten en definitiva el desarrollo intelectual, productivo y vital de cada uno de nosotros; pero siendo macroeconómicamente egoístas, ¿en cuanto se contraería el consumo familiar presente y futuro sin la tranquilidad que da saber que cuando uno deje de trabajar tiene asegurada una pensión? ¿sin la tranquilidad de saber que ante una enfermedad existe una cobertura pública de protección? ¿sin la tranquilidad de saber que entre todos nos encargamos de que nadie caiga al abismo?


Si es lo que queremos, llevemos al 2 de enero el día de la liberación fiscal, pero asumamos que el 3 será el de la esclavitud social.