Vaya por delante que deseo, con toda sinceridad, que Mariano Rajoy y su equipo sean capaces de cumplir la promesa de generar empleo, confianza y dinamismo económico y vaya por delante además, que creo que el votante nunca se equivoca y su racionalidad es ilimitada.
Mejor dicho su racionalidad es ilimitada para con los elementos que se le ponen encima de la mesa; después de casi 3 años muy duros de recesión, las elecciones son una bomba para quien gobierna, se pueden poner mil medidas (y se pusieron) encima de la mesa, que uno, lo que ve es que ha terminado a curso por año la carrera y tiene que echar 200 CVs para que le llamen a una entrevista de una tienda de ropa; o que ese trabajo para toda la vida se le escurre entre los dedos y le deja en la calle a los cincuenta y tantos.
Llevo meses diciendo que conozco a pocos que quieran a Rajoy presidente, y creo que sigue siendo así, días antes de las elecciones por la calle únicamente oías:” hay que probar otra cosa, necesitamos cambio”. Esta sensación se convierte en realidad mirando un par de datos: respecto a las anteriores elecciones generales el PP ha ganado, sólo, medio millón de votos y para alcanzar el nivel de votos del PSOE en el 2008 hubieran necesitado medio millón más.
¿Cómo el PP ha logrado una mayoría absolutísima con medio millón de votos menos que los que necesitó el PSOE para su mayoría relativa de 2008? En parte por la dispersión del voto de izquierda que se ha ido a IU, UPyD, Equo y partidos Nacionalistas o regionalistas; esto y el crecimiento de abstención, ha hecho que el PSOE se haya dejado 4,5 millones de votos por el camino.
¿Qué nos ha llevado a este panorama? Para mí, con toda sinceridad, la campaña fue muy buena, Rubalcaba trabajó con una dedicación y una honestidad (política, intelectual y personal) brutal y el despliegue de propuestas fue blanco sobre negro ante los titubeos de Rajoy. De todos modos, hay cosas que no hemos sabido trasladar y hemos evitado explicar. No hemos sabido explicar que durante un tiempo, Zapatero ha tenido que actuar de bombero, dejando a un lado muchas de las cosas que él mismo había construido, dejando que se queme un mueble para salvar otros muchos y haciendo sacrificios dolorosos (y sobre todo para el Partido que los instauró en el país). No hemos sabido explicar que si entramos en la casa ardiendo echando la puerta abajo no fue por capricho, sino porque la situación lo hacía imprescindible; por lo que nadie vio al bombero que evitó que el edificio se viniera abajo, sino al tío que se había cargado su puerta y su mueble.
Dicho esto, soy optimista respecto al futuro, sé que seremos capaces de seguir avanzando, porque desde hace más de 130 años, allí donde hay una injusticia, hay un socialista, un militante del PSOE, luchando para echarla abajo. Mi orgullo de pertenecer al Partido Socialista sigue intacto y confío que desde oposición y desde gobierno (volveremos) seguiremos revolucionando día a día la sociedad, removiendo sus cimientos para una mayor justicia social y, sobre todo, dejándonos la piel y la cara por el futuro de España.
Lo que el PSOE tenía que haber hecho es cambiar la ley electoral: un hombre/una mujer= un voto. Y como no se hizo, de aquellos barros vienen estos lodos. Y ahí tenemos a los alemanes, desfilando por la Castellana como hace años hicieron en los Campos Elíseos... ni un milagro soluciona esto.
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