lunes, 2 de julio de 2012

Yo digo rescate, tú dices tomate al 18%.


Parece que el crédito al sistema financiero en condiciones favorables y sin contrapartidas asoma la patita por debajo de la puerta.
Si es cierto que se trata de un crédito y no se exigen contrapartidas, cuando se adelanten las  medidas más duras previstas para el próximo año 2013 será una muestra de improvisación. Si no es un crédito blando y se plantean medidas macroeconómicas como parte del rescate, supondrá en la práctica pérdida de soberanía. En ambos casos, Mariano Rajoy vuelve a ser presa de su comunicación confusa y de un pasado reciente de oposición de patio de colegio.

Sea por necesidad (en el caso de rescate) o por gusto (en el caso de que no exista obligación con la UE y el FMI), lo que ya parece claro es que todos estamos preparando la taladradora para hace un agujerito más al cinturón que ya hemos apretado al máximo.

Sin posibilidad de reducir el gasto público, por la paralización de infraestructuras, la no reposición de funcionarios, el aumento de alumnos por aula en la escuela pública o medidas tan polémicas como el medicamentazo… al gobierno no le queda otra que meterle mano a los grandes ingresos para poder controlar un déficit que  se empecina en crecer y que seguirá creciendo mientras nuestra única apuesta sea la del decrecimiento de la actividad.

Parece que Guindos tiene en mente optar por una subida del IVA, esta puede ser la salida más cómoda, por un lado porque su capacidad recaudatoria es mayor que la de otros impuestos y porque su efecto es casi inmediato sobre la hacienda pública. Incluso se empieza a hablar de una la eliminación del tipo superreducido (4%), es una figura que no existe en muchos países europeos y en los que existe, suele estar por encima del Español (9% en Irlanda o 6,5% en Grecia), de modo que su justificación sería fácil, con la escusa de la homogeneización y convergencia con Europa.

¿Qué supone una subida del IVA en general? El hecho imponible del IVA es la compra de bienes y servicios por parte de consumidores finales, por lo que se grava el consumo final, por eso es regresivo - las rentas bajas tienen que destinar un mayor porcentaje de sus ingresos al consumo. Quien gana 1.000 euros al mes no puede permitirse el lujo de no consumir (ahorrar) si quiere llegar a fin de mes, mientras que las grandes rentas pueden elegir cuanto gasta y cuanto ahorra.

¿Qué supone una subida o eliminación del IVA superreducido? Un doble palo a las clases medias, ya que este tipo trata de introducir un matriz progresivo al impuesto. Al gravar menos los bienes de primerísima necesidad, se difumina el efecto que penaliza a las rentas bajas del que hablé antes.

¿Este sacrificio serviría para algo? Para tanto como darle un gelocatil a un enfermo grave que esté en la UVI, superficialmente y por un tiempo corto si, ¿a la larga? para nada, no va a la raíz del problema, estamos en una crisis estructural, de modelo productivo que no, o por lo menos no sólo, se puede enfrentar con medidas parciales y coyunturales. Los ingresos crecerían al principio, pero la actividad económica a medio plazo se resentiría, a menor consumo menores bases a las que aplicar el IVA y, por lo tanto, menos ingresos públicos. Seremos más pobres para nada.

Mientras, casi todos los servicios bancarios y la iglesia están exentos de IVA, las grandes fortunas tienen su dinero en paraísos fiscales con seguro de confidencialidad allí y jugosas amnistías fiscales aquí, nos preparamos para otra vuelta de tuerca de este juego absurdo.

1 comentario:

  1. "El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de las alubias, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales". Bertolt Brecht

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