viernes, 4 de julio de 2014

De la liberación fiscal a la esclavitud social

El think tank Civismo ha declarado el 3 de julio como día de la liberación fiscal, suponen que justo hasta ese día cada uno de los trabajadores españoles trabajamos esclavizados por la tiranía de un Estado opresor que se cuela en nuestras cocinas cada noche para quitarnos el pan y la sal. Sólo a partir del 3 de julio el contador se pone a cero y nuestro esfuerzo se ve recompensado.

Frente a esta visión de los impuestos como una carga para aquellos que hacen bien las cosas, nos situamos aquellos que creemos que el papel fundamental de los Estados es el de actuar como nivelador social y generador de oportunidades, los que pensamos que la intervención pública no debe limitarse a legislar (por cierto, a diferencia de los think tank, legislar mercados y la liberar las conciencias), si no que debe cambiar realidades.

Vamos a darle una vuelta a esto de la opresión fiscal, vamos a reconocernos como colectivo primero y a pensar individualmente después. La derecha tiende a pensar que la mejora social es resultado de la suma de los esfuerzos individuales de cada uno de los miembros que la integran, por lo que los impuestos castigan a quien obtiene rendimientos de su esfuerzo y el gasto público sirve para premiar al vago.
Sin embargo, el razonamiento que nos mueve a las personas de izquierda es el contrario, vemos la sociedad como un mar, de modo que la mejora de las condiciones colectivas, las mejoras sociales conducen a su vez a mejoras individuales, como las subidas de las mareas. De ahí la existencia de un sistema de recaudación colectiva (cada uno en función de su capacidad) que pueda servir para que el proyecto común tenga sentido, para ese desarrollo común que nos atienda (a cada uno en función de sus necesidades).

Es en esta lógica del individualista, en la que hoy se nos dice que no hay para la Ley de la dependencia, sanidad universal, para que las pensiones crezcan al ritmo del coste de la vida o para los profesores de nuestros hijos pero la “recuperación” permite bajar impuestos a grandes fortunas o la seguridad social a las empresas del IBEX.

Siendo egoístas, al fin y al cabo, esos impuestos que nos oprimen son los que permiten a alguien de familia humilde desarrollar su talento y crear en un garaje el embrión de la marca de equipos informáticos y móviles de moda, los que permiten en definitiva el desarrollo intelectual, productivo y vital de cada uno de nosotros; pero siendo macroeconómicamente egoístas, ¿en cuanto se contraería el consumo familiar presente y futuro sin la tranquilidad que da saber que cuando uno deje de trabajar tiene asegurada una pensión? ¿sin la tranquilidad de saber que ante una enfermedad existe una cobertura pública de protección? ¿sin la tranquilidad de saber que entre todos nos encargamos de que nadie caiga al abismo?


Si es lo que queremos, llevemos al 2 de enero el día de la liberación fiscal, pero asumamos que el 3 será el de la esclavitud social.

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