domingo, 1 de abril de 2012

Mientras lo fácil venza a lo útil

Dijo Franz Kafka que: “A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar”, los españoles nos creíamos llegados a ese punto para nuestro bienestar, nunca creímos que nadie pudiera poner en duda la permanencia y la utilidad, tanto económica como social, de un modelo público que garantizara el libre acceso a la educación, a la sanidad y a la cobertura social por todos los ciudadanos.

En este sentido, y como ya mucho se ha comentado, el recorte del gasto público en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para este 2012 es bestial, por citar algunos casos, el presupuesto del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se rebaja un 13,7% o el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en un 21,2%. Entrando un poco más en detalle, la Agencia Española para Cooperación Internacional para el Desarrollo cuenta con un 71,2% menos y la aportación Estatal a la Dependencia simplemente desaparece.

Lo cierto es que España había emprendido un rumbo estratégico como país, un fuerte estado de bienestar con 3 pilares sólidos (educación, sanidad y dependencia) y una economía competitiva, que tratara de desprenderse de la dependencia del ladrillo y se base en sectores de alto valor añadido, en el que hemos alcanzado una posición relevante a nivel internacional (energía limpia o tecnología del transporte). La presentación de los PGE 2012 suponen un cambio de rumbo a ningún lugar, en datos: el Centro para el Desarrollo de la Tecnología Industria (CDTI), clave para el cambio de modelo productivo, tendrá un presupuesto reducido en un 82%, y los fondos destinados a políticas activas de empleo caen un 15,6%. Esto es demoledor, dado que las políticas públicas de empleo son precisamente las que permiten el reciclaje y la continua formación de los desempleados, de modo que el gobierno está cerrando las puertas de la recolocación a los cientos de miles de desempleados que se generarán por la reforma laboral.

Lo fácil, es poner en manos de los emprendedores la responsabilidad de la generación de empleo frente a unos presupuestos que juegan a contracorriente. Lo útil es generar un marco en el que se analicen las deficiencias de nuestra economía y como librarnos de ellas para recuperar la senda del crecimiento.

Lo fácil es reducir los fondos para el desarrollo rural en un 85,9% y preguntarnos sorprendidos a qué se debe la pérdida de competitividad de nuestro sector primario y la pérdida de población de nuestros pueblos. Lo útil es apostar por la creación de valor añadido en el tejido rural.

Lo fácil es non dedicar ni un solo euro al Fondo de integración de inmigrantes y quejarse de su falta de integración. Lo útil es trabajar en la integración social, laboral y cultural de los inmigrantes.

Lo fácil es repetir el mantra de: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” en lugar de cumplir con el principio fundamental de las haciendas clásicas y modernas, el principio de suficiencia, por el que los instrumentos de financiación pública deberían de garantizar la posibilidad de sufragar los gastos generados por la misma. Lo útil es buscar un equilibrio presupuestario que no ponga en jaque nuestro bienestar colectivo.

Lo fácil es decretar unas vacaciones fiscales para los capitales ocultos. Lo útil es equipar al servicio de la inspección de Hacienda, dotándola de los medios técnicos y humanos suficientes, en este sentido, en 2010 la Agencia Tributaria fue capaz de recuperar más de 10.000 millones de euros (un 1% del PIB), mientras que con la amnistía se pretende recaudar 2.500 millones.

Esta amnistía fiscal, es un mecanismo muy sencillo, si alguno de vosotros tiene un dinerillo por las Islas Caimán, Mónaco o debajo del colchón, únicamente aflorándolo, pagará el 10% del total a hacienda. En circunstancias normales, estas “Ganancias patrimoniales no justificadas” en el IRPF tributarían al 51% como máximo y no tendrían posibilidad de ser compensadas con pérdidas, a lo que habría que sumar los intereses de demora y las sanciones que correspondan.

Pero lo que es simplemente bestial es que si uno comete el error de declarar sus ingresos cuando los genera, y no los esconde, puede pagar, sobre un 15%, 20% o 30% de, por ejemplo, su nómina y más del 20% si sus ingresos proceden de dividendos, rendimientos de cuentas bancarias o venta de su patrimonio. Cada uno que saque sus conclusiones, el tramposo y el estafador a pagar un 10%, todos los demás, el doble o más.

En cuanto a las medidas tomadas en el Impuesto de Sociedades, son muy limitadas, por referirse, a fusiones y adquisiciones de empresas, los gastos financieros que superen el 30% del resultado del ejercicio (aunque se podrán rescatar posteriormente) y se reducen las deducciones a las actividades de I+D en determinadas circunstancias, sí, el apoyo fiscal a la Innovación y Desarrollo se reduce.

Había alternativas más allá de las medidas tomadas y de una subida del IVA? Pues sin la posibilidad de incrementar el IRPF a las clases medias por la medida ya tomada, cabría esperar mayor valentía, recuperar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, casi vaciado por las Comunidades Autónomas en un claro ejemplo de los perjuicios de la competencia fiscal; se podría haber remodelado el Impuesto al Patrimonio, podría estudiarse la tributación de entidades como las SICAV o Sociedades pantalla para generar ficciones sobre patrimonios particulares, y sobre todo, podría haberse implementado un plan serio de refuerzo de la inspección.

Mientras lo fácil venza a lo útil, el marketing lo hará sobre la razón.

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